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Reina el “sálvese quien pueda” Correo electrónico
Los Vecinos
Jueves 26 de Noviembre de 2009 10:04
Sin agua Una recorrida reveló que en muchas zonas rige la “ley de la selva”. Unos ponen bombas en sus casas y perjudican a sus vecinos. Otros paran los móviles de OSM para denunciar.

Hay situaciones extremas en las que el ser humano muestra su costado más desvergonzado e injustificable, y generalmente son esas mismas situaciones las que despiertan la bronca de quienes rodean a ese ser desvergonzado.

La falta de agua en Mendoza, que desde hace varios días es crítica, parece no estar dispuesta a dar una tregua durante varios días, y esto ya está empezando a enfrentar a los vecinos entre sí, con acusaciones cruzadas entre gente que vive en el mismo barrio, denuncias anónimas y otras con nombre y apellido sobre el uso abusivo y derroche del líquido vital.

Mientras que el nivel de producción de las principales plantas de abastecimiento de agua sigue siendo bajo -al igual que desde hace varios días-, cinco escuelas de Capital, Guaymallén y Lavalle suspendieron las clases durante la tarde de ayer por no tener agua. Las escuelas afectadas fueron: Vergara y Tiburcio Benegas (Capital), Felipe Arana (Guaymallén), el jardín de la escuela Islas Malvinas (Las Heras) y Morón (Lavalle).

En algunos barrios de Guaymallén, el departamento más afectado por la crisis hídrica, los vecinos denuncian que rige “la ley de la selva” y que los vecinos se roban el agua entre ellos.

“Algunos han puesto bombas en sus surtidores privados, mediante conexiones clandestinas, para llevarse lo poquito que llega para todo el barrio. Entonces, en el momento del día en que llega apenas un hilito, a través de la bomba el más fuerte termina quedándose con el agua y los otros siguen padeciendo el corte”, denunció un vecino del barrio Petroleros, de Dorrego.
Excusas sin autocrítica

Un recorrido con uno de los inspectores de Obras Sanitarias Mendoza por distintas zonas del Gran Mendoza alcanza y sobra para ser testigo privilegiado de situaciones de derroche en las que está en juego, nada más y nada menos, que el agua. Quizás uno de los aspectos más llamativos en el momento en que un usuario es advertido in fraganti haciendo uso indebido -abusivo- de agua durante el horario de restricción sea la reacción del infractor.

Es muy común observar cómo la gente, que hasta hacía un par de segundos tenía en sus manos una manguera para limpiar su vereda, intenta ocultarla, meterla rápidamente al interior de su casa y cuando la situación es muy evidente, intentan guardarse junto con la manguera. También están aquellos que, cuestión de suerte o destreza, logran cerrar el surtidor ágilmente antes de que se los detecte.

Pero entre quienes no tienen escapatoria y enfrentan al inspector, se destacan todo tipo de excusas, algunas muy comunes y recurrentes, otras de las más insólitas. En un recorrido realizado por las Quinta y Sexta secciones (Capital), Villa Hipódromo, barrio SUPE y otros barrios del oeste godoicruceño durante la mañana de ayer, un inspector de OSM labró 4 actas a vecinos que incumplieron con el horario de restricción para uso excesivo del agua -de 8 a 20-.
A la hora de las excusas, fue casi una constante escuchar “estoy limpiando porque el perro acaba de ensuciar” o “yo no sabía que tampoco se podía usar la manguera adentro de las casas”. Claro que en otros casos, como por ejemplo en la calle Rosario al 3400 del barrio SUPE, la reacción fue un poco más reservada, ya que los dueños de casa nunca salieron a escuchar al empleado de OSM. Claro que esto no fue argumento para que el operario no labrara la infracción de 95 pesos por riego de jardines en horario indebido.

A menos de una cuadra, en la esquina de Lamadrid y El Zonda, y cuando el reloj marcaba las 11.30, desde la terraza de una vivienda caía una chorro de agua emulando a una cascada. Y desde arriba, una mujer limpiando con la manguera abierta y las dos excusas más escuchadas.

“Acabo de abrir la manguera, y es un poquito porque el perro acaba de ensuciar”, fue lo primero que dijo la mujer, identificándose como la empleada doméstica del lugar. Y, viendo que su argumento no llegaba a buen puerto, recurrió al segundo: “¿Pero adentro de las casas no se puede estar con la manguera abierta? Yo tenía entendido que era sólo en la vereda”, destacó la mujer mientras recibía su parte de infracción por 80 pesos.

Desde OSM, en tanto, informaron que entre personal contratado y de la empresa, ya cuentan con 12 operarios para tomar denuncias, inspeccionar y regular el uso indebido del agua. De esos 12, 4 recorren diariamente los principales barrios del Gran Mendoza.

Vecinos contra vecinos

Más allá de los que no toman conciencia del derroche, están también aquellos que sí lo hacen, y demasiado a pecho.

Además de lo denunciado por los vecinos del barrio Petroleros de Dorrego, Alberto (uno de los inspectores de OSM) también se refirió a una situación que él mismo observó el martes, mientras recorría las zonas más golpeadas de Guaymallén.

“En una casa del barrio Alimentación, una mujer tuvo que salir a un surtidor que estaba en la calle para poder llenar una olla de agua y así cocinar. A menos de una cuadra, como si nada, una vecina limpiaba con la manguera la vereda”, recordó el operario, dejando bien en claro el contraste y la poca solidaridad entre los vecinos.

Incluso, cuando los vecinos del barrio SUPE advirtieron la presencia de la moto del inspector durante la mañana de ayer, más de uno salió a su encuentro a acusar a diferentes casas. “La gente que vive acá no tiene respeto por nada, riega a cualquier hora, baldea la vereda como si nada. Es un barrio derrochador el SUPE”, denunció Juan Carlos, vecino del lugar

Fuente Los Andes

 

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